La ropa de deporte llega a nuestra ‘wishlist’

Poco a poco, dejamos de lado las últimas tendencias para buscar ropa útil y cómoda: sin darnos cuenta, nuestra ‘wishlist’ se llena de ropa de deporte. ¿Cambiará la cuarentena nuestra forma de vestir?

Si algo estamos descubriendo en esta cuarentena es lo bien que se está en ropa de deporte. Sin vaqueros que aprieten, sin zapatos que hagan daño, sin tener que aguantar tacones… Una de las ventajas del teletrabajo es, sin duda, la comodidad que nos permite disfrutar mientras trabajamos. 

La ropa de deporte parece que viene para quedarse. Y sobre todo viene para pasearse por más sitios además del gimnasio y nuestra casa. Si bien la tendencia Sporty no es la primera vez que intenta asomar la cabeza, nunca se había visto tan integrada dentro de nuestro estilo de vida. 

Hace un tiempo, cuando la tendencia del pantalón biker horrorizaba a algunos y enamoraba a otros, mucha gente se hacía esta pregunta:  ¿Pero cómo me voy a poner un pantalón de hacer deporte para no ir a hacer deporte?

Hasta el momento, la comodidad nunca ha sido una característica indispensable a la hora de escoger nuestros looks diarios. Pero la cuarentena y la amenaza de un posible cambio en nuestro estilo de vida y en nuestros hábitos de trabajo hacen que nos planteemos cómo van a cambiar nuestras necesidades y preferencias para vestir cuando salgamos de esta. 

¿Una nueva vida para la ropa de deporte?

ropa de deporte lady di

Hasta hace poco, las prendas deportivas estaban exclusivamente delimitadas para, valga la redundancia, las prácticas deportivas. ¿Llevar un vestido con zapatillas de running?  Pero qué me estás contando. 

Cada vez más, vemos cómo los límites entre el estilo casual y el sporty de difuminan hasta volverse confusos. Vemos a las celebrities lucir looks estupendos con leggins al salir de sus clases de Yoga. Los bares se llenan de pantalones ciclistas combinados con camisa y tacones. Pero no estamos ante algo nuevo: esta tendencia ya existía y se llama Athleisure. 

Este término impronunciable viene de la mezcla de athletic (atlético) y leisure (ocio). La mezcla dos términos aparentemente opuestos, de cuya unión a ha nacido una nueva manera de entender la estética deportiva. ¿Y esto lo hemos inventado ahora nosotros? Pues claro que no. Para hablar de ello nos remontaremos a la década de los 80.

Descontextualizar la ropa de deporte

Rebobinemos hasta centrarnos en Lady Di, un verdadero icono de moda que, a día de hoy, sigue dándonos lecciones. No solo era capaz de lucir impecablemente las tendencias de la época, sino que además, impregnaba de su personalidad todos sus looks de forma que se veían auténticos y en ningún caso fuera de lugar.

Podíamos verla tranquilamente luciendo mallas ciclistas con cualquier sudadera sin ninguna intención de derrochar clase, pero aún así, lo hacía.

La princesa Diana también fue otra precursora de llevar zapatillas de deporte con cualquier cosa que nos apeteciera: las imágenes de ella saliendo del gimnasio, vestida con su traje protocolario por pertenecer a La Corona Británica, pero aún con las zapatillas deportivas, muestran un equilibrio muy difícil de conseguir en alguien de su estatus.

Ese toque de estética retro que nos encanta

Si algo podemos destacar de este tipo de looks es una innegable tendencia retro, que nos recuerda a la década de los 80, 90 e incluso los 2000. Esos colores pistacho, lilas, fruncidos, telas elásticas …

Seguro que te suena la típica imagen de mujeres de los 80 vestidas de colores flúor para hacer aeróbic. ¿La tienes en mente? Vale, pues ese va a ser el toque retro que vas a ver en los looks Athleisure.

Colores flúor, sudaderas oversize que podrían ser perfectamente de tu padre cuando era joven, bambas de hacer deporte, calcetines de tenis altos con pantalones cortos… A muchos les horrorizará. A mí me parece pura fantasía. 

Nunca habías tenido tantas ganas de comprarte un chándal

Ya sabes de lo que hablamos. Ese chándal con estampado flúor tye-dye que todas las influencers llevaban puesto en casa durante esta cuarentena. Una de dos: o ya te lo has comprado o te has quedado con las ganas. 

Hace unos meses, muchas de nosotras posiblemente no pensaríamos en invertir en un pantalón de chándal, porque nos lo pondríamos dos veces contadas. Pero cada vez  estamos más hechas a la situación,  y oye… hasta lo vemos mono y nos apetece ponérnoslo. Porque ya que vamos en chándal, al menos que sea cuqui, y si puede ser, en tendencia.

No lo digo yo, lo dicen las nuevas colecciones de Inditex

En estos momentos podríamos afirmar que la población se divide en dos grandes bandos: los que están deseando poder salir para estrenar todos los modelitos que han ido comprando en la página web de Zara y los que ya se están preparando mentalmente para la tortura de volver a ponerse algo que no sea un chándal.

Y los que no se identifican con ninguno de estos dos grupos, van saltando de uno a otro según el día. No tengo pruebas, pero tampoco dudas. 

Lo que está claro es que muchas de nosotras estamos apostando por la ropa de deporte bonita para usarla en nuestro día a día, y muchas marcas como Pull and Bear o Bershka ya se han adelantado al nuevo panorama fashion y han sacado las primeras colecciones ‘homewear’. 

Se acabó lo de entrenar con la camiseta del Cola Cao

Este aprecio por la ropa de deporte fashionable llega también hasta la ropa que realmente usamos para hacer deporte. Si antes nos poníamos cualquier cosa para entrenar porque, total, para sudarla… Ahora necesitamos ir perfectamente conjuntadas.

Vale, estamos en cuarentena. Vamos a hacer deporte cada día. Pero si lo hago, lo hago bien. ¿Quién no se motiva más y mejor cuando sus leggins combinan con el top? Cada vez más, sentimos la necesidad de ir igual de conjuntadas cuando vamos al gym que cuando vamos al trabajo.

Volvamos a la pregunta del principio. ¿Ha cambiado esta cuarentena nuestra forma de vestir? Y vayamos más allá… ¿Ha cambiado la forma de concebir la moda y el fast fashion? Con el cambio de estilo de vida que se acerca, parece que todas esas tendencias volátiles e incomodísimas ya no tienen sentido.

La industria de la moda, que hasta ahora miraba hacia los looks rompedores, telas impensables y tacones imposibles, parece que empieza a fijarse en las sudaderas cómodas y suavecitas de algodón. 

¿Veremos en las próximas Fashion Weeks desfiles enteros dedicados a sudaderas y leggins?

Habrá que esperar a Milán, París, Londres y Nueva York para saberlo…

¡Hasta pronto!

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