El día que tomé setas en Amsterdam

El día que tomé setas en Amsterdam fue un día que nunca voy a olvidar. Me fui con tres amigas más de viaje a Holanda y antes de nada tengo que deciros dos cosas. La primera es que nunca me había fumado un porro. La segunda es que jamás había probado las setas ni nada parecido.

Para todo aquel que lea este post os confirmo que éramos mayores de edad. Compramos las setas en una tienda especializada. Seguimos todas y cada una de las instrucciones del dependiente de la tienda.

Antes de seguir leyendo

Te recomiendo que si algún día vas a hacer lo mismo que yo, sigas estas medidas, y todas las que te indiquen en la tienda.

  1. Haz las cosas con mucha precaución. En Amsterdam es legal consumir este tipo de drogas, pero siempre sabiendo lo que vas a hacer. Ten cabeza para que todo el “trip” salga perfecto.
  2. Compra las setas en un sitio seguro. Hay miles de tiendas por todo el centro de Amsterdam que venden todo tipo de setas. Vete a una que te transmita seguridad, higiene y que tenga sus certificados puestos en cada uno de los productos.
  3. Tómalas en un lugar en el que te sientas a gusto. Esto también es fundamental, porque si no te gusta el ambiente puede que tengas un mal viaje. Nosotras elegimos un parque ( y ahora te contaré nuestro trip).
  4. Ten siempre comida al lado por si empiezas a encontrarte mal o quieres parar los efectos de las setas. No te preocupes porque no va a pasarte nada, pero siempre aconsejan llevar agua y comida en la mochila/bolso para parar en el momento que quieras. Los efectos pasan más rápido así.
  5. Si vais en un grupo, una opción puede ser que se la tomen unos cuantos y en otra ocasión las tome el resto. Esto es una manera de teneros a todos controlados sin ningún tipo de problemas.

Dicho esto, empiezo ya a contaros el trip ( se le llama así porque tomarse las setas es considerado como un breve viaje de unas cuantas horas a otro espacio/dimensión/mundos o llámalo como quieras).

Nosotras nos levantamos por la mañana y como éramos las más listas del barrio, decidimos comprar las setas y comerlas en ayuno.

El día que tomé setas en Amsterdam

Fuimos a comprar a una tienda de camino a Vondelpark (lugar donde nos queríamos tomar las setas). Este tipo de productos se suelen vender en coffeshops o smartshop. Nosotras lo compramos en una smartshop especializada en setas y hongos.

Me impresionó ver la cantidad de tipos que había, pero tampoco nos rayamos mucho y elegimos unos hongos (o monguis) que tenían unos efectos más light que todos los demás. En concreto se llamaban “de la risa” (que de risa nada, ahora te diré por qué).

Nos recomendaron comprar uno para dos personas, así que compramos dos y nos fuimos al parque a comer (cada uno costaba unos 18€ aproximadamente).

Antes de nada deciros que NO HE PROBADO ALGO MÁS ASQUEROSO EN MI VIDA. Nos reíamos de nuestras caras al masticar esas “piedrecitas pastosas” . Creo que si no vuelvo a probar las setas en mi vida es por su sabor y no por la experiencia

El día que tomé setas en Amsterdam

Después de unos 20 minutos comiendo como podíamos, empezamos a dar una vuelta por el parque. Mis amigas decían que no sentían nada raro y que debíamos ir a la tienda para hablar con el hombre y ver qué pasaba.

INCISO: Dos de mis amigas tomaron unas setas que eran más pequeñas y estaban menos desarrolladas que otra de mis amigas y yo, y eso marcó cada viaje. A ellas les daba por reír, y a mi otra amiga y a mí por desconfiar y preguntar mucho.

Dicho esto, vuelvo a la historia. Una de ellas (vamos a llamarla Lucía) es más novelera que ninguna, y QUÉ CASUALIDAD que nada más salir del parque empezó a reírse ella SOLA de todo el mundo. Pero ¡¡llorando a moco tendido ehhhh!!

Decía que le hacía muchísima gracia la cara de la gente porque las veía como un cuadro de Picasso. Yo empecé a desconfiar.

Mis otras dos amigas ( vamos a llamarlas Marina y Carmen) entraron en la tienda y QUÉ CASUALIDAD que al salir de ella EMPEZARON A NOTAR COSAS RARAS. Decían que se sentían muy extrañas. Son mejores amigas y pensé que se habían aliado contra mí.

Sin darme cuenta, yo misma había empezado mi trip y no sabía que iba a ser sobre la desconfianza a mis tres amigas. 

En resumidas cuentas:

  • “Lucía” se reía de todo. 
  • “Carmen” se reía de todo (había tomado las mismas setas que Lucía) y le costaba hablar con palabras correctas.
  • “Marina” se rayaba por todo. Se hacía preguntas sobre si la vida real era así y encima al hablar con ella, me dijo que YO LE PRODUCÍA RECHAZO.
  • “Yo” desconfiaba de todas. Pensaba que no nos había hecho efecto nada y estaban marcándose el papel de su vida. Como a Marina le produje rechazo, ella a mí también y no hablamos más durante cuatro horas.

Recuerdo que nos metimos en la tienda de Abercrombie. Quien no sepa qué tienda es, le recomiendo que la busque en internet porque suelen ser todas bastante grandes, con muchos colores, paredes pintadas y dependientes/as que parecen MODELOS.

Perdí la noción del tiempo en esa tienda. Todo nos parecía alucinante. Los colores, el tacto de las prendas, las paredes pintadas de hombres cazando animales… Carmen y Lucía decían que el búho movía los ojos, y yo pensaba que una vez más se estaban marcando el papel de sus vidas.

A día de hoy pienso que no. Me hice una foto en el espejo y tenía las pupilas muy muy dilatadas… como dos pelotas de ping pong vaya. Recuerdo que durante las 4 o 6 horas que estuvimos dando vueltas por Amsterdam drogadas, no saqué la mano del bolsillo del abrigo. Sentía que la había perdido y me daba miedo sacarla…

En esa época estaba de moda los flashmob (cuando la gente se ponía a bailar de forma espontánea montando una coreografía en sitios abiertos como calles, plazas, etc) y todas pensamos que estábamos en uno. Había cientos de personas en una misma calle y se movían a la vez, por lo que pensamos que íbamos a salir en la tele haciendo un flashmob.

Fijaros si te hacen alucinar. Habíamos visto el día anterior un cartel sobre Daddy Yankee que iba a hacer un concierto en Amsterdam. Vi a un chico parecido ( o al menos eso creía yo) con un abrigo de piel largo, dos botellas de Champán enormes y una chica latina. Se le cayó al suelo una de las botellas y hizo como si no hubiera pasado nada y se montó en su descapotable rojo.

Les dije a mis amigas que era Daddy Yankee. Me acerqué a él y le pregunté: “Are you famous? “ me miró con cara rara (normal) y se fue. Nos llevamos contando durante muchos años que habíamos visto a Daddy Yankee en Amsterdam, aunque probablemente no fuera verdad.

Mi amiga Carmen, para comunicarse con nosotras, decía cosas como: “tu predicado y mi predicado, no”. Juro que se llevó la mitad del trip con esa frase… y cuando ya terminó todo nos dijo que lo que quería decirnos era: “estamos hablando de cosas distintas”. ¡¡No sabía hablar!!

el día que tomé setas en Amsterdam

Marina y yo nos empezamos a rayar sobre cómo seríamos en la vida real. Quizá nos quedaríamos así para siempre, así que pensamos que lo mejor era comer una hamburguesa del McDonald´s y dejar que el trip terminase ya de una vez.

Tengo que decir que las horas se me pasaron volando. Aunque hubo un momento en que le dije a mis amigas que me iba al hotel porque no me fiaba NADA, reconozco que el TRIP no hubiera sido lo mismo sin ellas.

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