Las camisas hawaianas han muerto y Raúl es la prueba

Esta cara se le quedó a Raúl ayer en la Isla.

Ayer fue un día un poco más feliz en nuestras miserables vidas: ha vuelto la Isla de las Tentaciones, tercera edición. No me gusta la telebasura, pero lo de la Isla, la isla es una representación de nosotros mismos.

La segunda temporada, como espectador me decepcionó. Está claro que después de una epiquísima primera temporada, entre Mónica Naranjo y todo el arco de personaje de Fani (buena-villana-buena otra vez) no hubo grandes momentos durante la segunda edición. Tal vez el retorno de Andrea, Tom y su whatssap… pero me quedé con ganas de más.

Yo vine aquí para ver cuernos.

¿El fallo de la segunda edición?  Sin duda, los chicos. No quiero una Isla donde los que van a poner cuernos son una panda de llorones con ositos de peluche *Rosito.

Así que ayer cuando me vi la primera llantina de Manuel me preparé para una anodina edición de nuevas masculinidades. Pero pasó algo mágico.

Raúl se quedó sin collar. Algo hizo clic en mi cabeza.

espera que está pasando una cosa.

¿Alguna vez has tenido la sensación de no sabes lo que está saliendo mal pero algo está saliendo MUY MAL?

Yo me di cuenta cuando volví a este plano.

El 21 de enero marcará un antes y un después en la moda española.

RAÚL NO HA SIDO ESCOGIDO.

RAÚL ES EL ÚNICO QUE LLEVA CAMISA HAWAIANA.

LA CAMISA HAWAIANA NO HA SIDO ESCOGIDA.

Y entonces fui consciente de que toda España estaba asistiendo a la muerte televisada de las camisas hawaianas. ¿Ha pasado esta prenda de moda?

Mi relación con las camisas hawaianas

Tal vez llegase tarde, pero lo que empezó por la broma de tener una camisa hortera empezó a apropiarse de todo el resto de mi fondo de armario. Los años 2017-2018 y porqué no decirlo, 2019 he usado camisas hawaianas a diario.

A Tu fin de Carrera nos encanta esta prenda porque es unisex, transmite buen rollo y no discrimina si eres de los que planchan la ropa o no.

Pero ayer, ayer no escogieron a Raúl.

No eres muy chu chu chuli

Yo por suerte me di cuenta en septiembre de 2020 de que no me sentía como antes. La camisa hawaiana es esa prenda que me preguntaba todos los días a dónde iba, con quien habaía quedado, que no le gustaban mis amigas y amigos, me pedía la contraseña de instagram y me lee los mensajes del Whatssap cuando dejaba el móvil a mano.

Eso no es amor. Eso amigos míos es una relación tóxica.

Así no

Mi relación (tóxica) con las camisas hawaianas

Desde que le pedí un tiempo para replantearme lo nuestro, me siento mejor. Será por el frío o por la época, pero ahora en el trabajo he conocido a un estampado más disimulado y coqueto. He cambiando el estampado de piñas y tigres fluorescentes por un estampado de cuadritos.

 Y no me queda mal, porque no es un outfit rollo joven que en verdad se parece más a señor-mayor o dios no lo quiera, profesor-de-tecnología-2ºESO.

El mío se llamaba Jose Luis, me enseñó a usar una segueta y un amperímetro.

Gracias Jose Luis

Aún así sé que les voy a dar una segunda oportunidad a mis camisas, pero estableciendo límites en la relación mucho más sanos. Una combinación camisa hawaiana con camiseta con un logotipo años 80-90, unos jeans gastados pero no rotos pueden ser una buena opción.

Pero vestir como Raúl de la Isla de las Tentaciones… mejor se lo dejamos a Locoplaya.

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