Lo que no voy a echar de menos estas Navidades

Confirmadísimo. Este año no tengo que aguantar a mi tío porque no se va a celebrar Nochebuena ni Nochevieja. No es que sea yo el Grinch (un poco sí) pero es que la Navidad cada vez es más coñazo.

Oh cielos

Por suerte la pandemia ha traído algo bueno, y es que no tengo que pasar por esa penitencia estival. No me gustaría parecer un dogmático, pero si me paro a pensar en todas las cosas que voy a ahorrarme este año pues lo mismo una pandemia global sí que merece un poco la pena.

Listado de cosas que no voy a echar de menos estas Navidades:

¿Cuánto te queda de carrera?

Tío Jorge que pesadilla eres

Pregunta clásica de tu tío. Todo el mundo sabe que el mejor alumno del instituto se convirtió en un indeseable en segundo curso de la carrera. Pero tampoco te vengas abajo porque uno o dos años sabáticos no hacen daño a nadie.

Además todo el mundo sabe que tu tío no tiene estudios, así que no insista tanto.

El comodín de la casa de mi novio

-Cariño, ¿te apetece pasar la nochevieja juntos? Me encantaría empezar este año nuevo contigo.

Sabías que a tu novio lo ibas a ver justo después de tomarte las uvas en nochevieja, pero lo que estás planteándole es refugiarte en su casa desde el 30 de diciembre al 2 de enero. Ahora que tienes familia política, haz uso de ella.

Mi prima “la preguntas

¿Por qué ya no viene tu amiguito a casa de la abuela?

Tu prima de ocho años sabe perfectamente que ese amiguito era tu novio y que si no viene a casa de la abuela es porque rompísteis hace ya año y medio. Pero ella te lo tiene que recordar delante de todos tus tíos, y ya de paso preguntar qué significa “poner los cuernos”.

humillación TOTAL

Hacer canapés para gente que no me cae bien

¿Mi tío Jorge se merece mis sofisticados canapés de queso Camembert y mermelada de arándanos? Mamá piensa que sí. Además te recuerda que tienes que buscar ingredientes especiales en la esquina más rara del Carrefour, porque este año tu primo Daniel dice que es alérgico a la lactosa y si come cualquier cosa con queso podría literalmente estallar. 

Daniel: tus padres no te quieren y estás buscando la manera de llamar la atención.

Lo siento Dani

Vigilar que tu familia de primer grado no se emborrache la primera

Toda mi familia de primer grado está en esa fina franja de “vale una cervecita más” a “¿estaré rozando seriamente el alcoholismo?”. Creo que lo hacemos para no afrontar nuestros miedos y traumas pasados. Por eso juntarlos con sus hermanos y padres (es decir, tus tíos y abuelos) siempre es mala idea cuando hay alcohol de por medio. No quieres que saquen antiguas rencillas, como cuando tu madre humilló a tu tía en las clases de natación en el año 74 o tu padre le tiró una piedra en la cabeza a tu tío Jorge el de los canapés.

Hazle un favor a tus padres y hermanos y bébete todo su alcohol. 

Pum

Traficar comida con mi prima pequeña

Una vez me emborraché tan fuerte que me senté directamente en la mesa de mis primos pequeños. Si te quedas quieto entre los peques nadie se dará cuenta de que estás al borde del coma etílico.

Lo estás haciendo bien

Mi prima Raquelita por aquel entonces tenía cinco años y le dije que si quería ganarse diez euros sólo tenía que esconder su cena y que nos la comeríamos más tarde. Así probó por primera vez la comida de mayores: jamón, gambas y carrillada al Pedro Ximénez con patatas panaderas. 

Por mi parte yo conseguí  reponerme comiendo su plato de croquetas, filetes empanados y una tortilla fría del Mercadona que me supo a gloria. Raquelita ganó diez euros y yo podía otra vez comportarme como un primo adulto.

Mis amigos, sus parejas y más gente que no quiero ver

Este año 2020 me ha servido para no ver a la gente que no soporto. Las civilizaciones actuales vencieron a los antiguos bárbaros porque sabían adaptarse al cambio y adoptar tradiciones nuevas: si no he tenido que verte desde marzo no tengo la necesidad de hacerlo ahora. Compartir contigo un grupo de Whatssap con el nombre del que fue  nuestro instituto y clase ya no significa absolutamente nada. Voy a abrazar esta bonita tradición del 2020 como un indicador del progreso.

Me ilusiona más la cena de navidad de mi nuevo trabajo que almorzar con mis primos de resaca

En serio, no llevo ni cuatro días trabajando aquí y me han metido en el amigo invisible de la cena de empresa. He de confesar que aún no me sé el nombre de ningún compañero, así que Victor, seas quien seas pienso regalarte una taza. 

Tengo un presupuesto de diez euros, así que será la taza más grande que encuentre.

Será la mejor taza del mundo.

Conclusión

En definitiva, el año que viene seré mejor persona. Tal vez porque me visiten los fantasmas de las navidades pasadas presentes y futuras; que lo de mi tio Jorge no es para tanto; que mi exnovio nunca merecerá ser recordado; que Daniel es realmente alérgico a la lactosa aunque sus padres se separen; que mis padres necesiten beber un poco; que mi prima Raquelita es mi mayor admiradora y que la gente de mi instituto hay que quererla.

En definitiva, el año que viene seré mejor persona.

Pero este año no.

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